Mala madre.
Cuando nacieron mis hijos no lloré. Con ninguno de los tres. Y eso que soy de lágrima relativamente fácil. Creo que estaba en shock.
Durante años, me había imaginado ese momento como el de otras tantas mujeres que había visto en fotos: sosteniendo a su bebé, todavía embadurnado de vérnix, con los ojos vidriosos. En mi foto salgo amarilla -con Claudio perdí mucha sangre- y unas pestañas de infarto. Sí, me maquillé para entrar en quirófano. Se me ve sonreír, pero a mí me habría gustado llorar para honrar la emoción de ese instante.
Eso sumado a mi síndrome de Peter Pan y al “no tienes instinto maternal” que tuve que escuchar más de una vez, no me ayudaron a meterme en el papel de madre con demasiada seguridad. Hasta que una amiga me dijo: “para tus hijos, nunca habrá otra mejor”. Y, con el tiempo, me lo he creído.
Quizá estemos “diseñadas” para ser exactamente las madres que necesitan los niños que anidamos en nuestro vientre. Quizá Claudio, Jimena y Allegra estén pensados para mí y yo para ellos. No las tengo todas conmigo, pero sospecho que hay algo de verdad en lo que escribo.
Algunos días me acuesto sabiendo que he cumplido con el manual de la buena madre: he ejercido de bruja Pirula corriendo tras ellos hasta la extenuación, los he bañado, he dado de cenar a la pequeña mientras charlaba con los mayores sobre dinosaurios y la fiesta de Camila, he conseguido que se laven los dientes por turnos, hemos leído en la cama uno de sus “Cuentos para soñar” y les he arropado antes de darles el último beso. Pero hay otros en los que el cansancio (vale, también la pereza) me puede y respondo mails a la hora de su cena, trasteo en Instagram mientras se lavan los dientes y me uno tarde a la hora del cuento. Procuro no cometer todos los pecados el mismo día para que la culpa sea soportable. Hay veces que soy mala madre. De hecho, nunca tengo la sensación de merecerme un sobresaliente. Pero sigo intentándolo. Todos los días.



El otro día escuché en un podcast que “los niños no quieren una madre perfecta, ni una de manual, ni una q tenga respuestas forzadas o autoimpuestas , que quiere a su madre real, que piense meno y les mire más”. Habrá que complicarse, culparse y exigirse menos para serlo!❤️
El sobresaliente para mí es la perfección y no hay nadie perfecto. Para Claudio, Jimena y Allegra tú eres la mejor!!!!